CRÍTICA DE LA MOTIVACIÓN ADQUISITIVA


Por Victor Allan - Sociólogo del Consumo

El dinamismo de la economía, en el ámbito del consumo, está asociado a la motivación adquisitiva, esto es, al deseo generalizado de acceder o apropiarse de aquellos bienes que, más allá de la subsistencia, constituyen la ciudadanía económica. Los bienes de lujo son el paso ulterior de una selecta minoría que mediante ellos se distingue del resto, pero no están en el corazón de la dinámica adquisitiva.

El umbral de la pobreza puede considerarse como el límite de la subsistencia en condición marginal. Se distingue sutilmente de aquel límite que Marx llamaba el valor de la reproducción de la fuerza de trabajo, porque en tal caso se trataba de una pobreza integrada al mundo laboral. En cambio, el límite de lo que aquí llamaremos “ciudadanía económica” se eleva cada vez más por encima de estos umbrales, precisamente en función de la carrera adquisitiva.

¿Qué es hoy la ciudadanía económica en Chile? Como primera aproximación, es tener automóvil, televisión pagada, banda ancha, teléfono móvil, cuenta corriente y tarjetas de crédito. Todos los bienes de esta lista son a la vez símbolos e instrumentos de poder: poder de desplazarse, poder de comunicarse e informarse, poder de comprar. Una casa o departamento de determinadas características puede ser un símbolo de status, pero es dudoso que sea a la vez un instrumento de poder; se asemeja más a aquellos bienes que se retiran de la circulación para convertirse en objetos de devoción, como las obras de arte o los anillos de compromiso.

En una segunda aproximación, también juegan un papel en la ciudadanía económica aquellos bienes cuya función es compensar o contrarrestar los males, los eventos que debilitan o arrebatan el poder a las personas: los fondos previsionales, el seguro de salud y los seguros protectores de la vida y los bienes.

En tercer lugar, tenemos la tenencia de vivienda y el acceso a servicios básicos (agua, energía), que contribuyen a definir el umbral de la pobreza más que la ciudadanía económica.

La ciudadanía o “mayoría de edad” económica se alcanza cuando se poseen estos tres tipos de bienes, que comportan distintos grados de accesibilidad. Los estratos socioeconómicos que tienden a poseer todos estos bienes son justamente aquellos que se conocen conjuntamente como el grupo ABC1. En rigor, los estratos A y B desarrollan un poder adquisitivo que a menudo excede ampliamente al nivel de ciudadanía económica, tendiendo hacia el lujo. El estrato C1, por su parte, se instala como “ciudadano económico modelo”, esto es, como paradigma del individuo integrado a la sociedad de consumo.

Continuará...

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