INSULTOS CUALI-ETNO: Un estudio lingüístico revela las preferencias de cada país a la hora de insultar

Esta nota de Clarin ("Ñ") me hizo pensar en las ocasiones en las que he escuchado insultos en mi rol de investigador cuali-etno... sutiles, explícitos, directos, relativos a terceros, relativos a una marca, en juegos proyectivos, etc.

Y me pregunto: ¿Cómo sacar provecho de los insultos para comprender las culturas de consumo? ¿Es deseable o esperable que se pronuncien insultos en sesiones de grupo, entrevistas uno-a-uno y trabajo de campo etnográfico? ¿Qué insultos son los más comunes en un contexto de investigación de culturas de consumo en Latinoamérica? ¿Qué valores y prejuicios nos enseñan los insultos sobre los consumidores, sus sub-culturas y relación con las marcas?


Un estudio lingüístico realizado en 11 países clasificó 12 mil insultos proferidos por 3 mil estudiantes universitarios. El particular análisis pretende explicar qué agravio prefieren las personas según el sexo y la nacionalidad, entre otras categorías.

Por: Alessandro Oppes

Cuando estén a punto de acordarse de la familia y de los quehaceres non sanctos de la madre o la hermana de algún ocasional enemigo, recuerden que ninguna de las barbaridades que se les ocurran es injustificable. Cada monstruosidad que sale de nuestras bocas tiene una razón de ser, aunque sea aberrante. Si los italianos son el pueblo del "vaffanculo" desde siempre, esto depende de su acentuada tendencia a insistir sobre los órganos genitales y las relaciones sexuales es fruto de una cultura construida sobre la supuesta masculinidad y virilidad.


Acaso eso explique, por ejemplo, el ya celebérrimo cabezazo del astro francés Zinedine Zidane contra el defensor italiano Marco Materazzi durante la final de la pasado mundial de fútbol. Cuando el segundo se acordó de la madre y de la hermana de Zizou, el último gran número 10 hizo justicia por mano (cabeza) propia. El ejemplo recién citado es uno de los elementos de estudio en el estudio sociológico sobre la vulgaridad del mundo occidental publicado por la "International Journal of Intercultural Relations".

La tesis, coordinada por le profesor holandés Jan Pieter Van Oudenhoven, fue realizado en 10 universidades europeas y de los Estados Unidos y recoge los testimonios de casi 3 mil estudiantes de los 11 países. El resultado del experimento fue una lista casi infinita de 12 mil insultos, que los investigadores intentaron dividir en 16 grandes grupos. Hay para todos los gustos. Desde "imbecile" italiano al "cabrón" español, desde el inglés "asshole" al francés "putain".

Pero, sobre todo, hay algunas tendencias que emergen con claridad según el análisis específico de cada país. Por ejemplo, los términos ligados a la virilidad, prevalecen en los países mediterráneos como Grecia y –todavía más- en España, donde la herencia de la cultura machista parece casi insuperable. En cambio, las referencias a los órganos sexuales parecen típicas de los británicos, holandeses, franceses e italianos, pero son muy poco utilizadas por los polacos y los norteamericanos. Por otra parte, el insulto basado en los términos ligados al acto sexual está difundido en todos los países, pero sobre todo en Croacia y en Estados Unidos, mientras que es utilizado muy poco en Francia y Holanda.

Una de las coincidencias multiculturales se dio al observar que en todas partes se encuentran eufemismos agresivos sobre la prostitución. Holanda y Francia, sin embargo, son los más enquistados con las trabajadoras del oficio más antiguo del mundo. Alemania tiene la particularidad de la repetición de voces escatológicas para nombrar los excrementos de humanos y animales. Los expertos creyeron encontrar la explicación en la preocupación obsesiva de los alemanes por la higiene.


En tanto, la falta de educación es un tema recurrente en los insultos que se pronuncian en los países mediterráneos como Italia, España, Francia y Grecia. Y el único país donde el diablo participa de gran cantidad de insultos es Noruega. Insulto y género Otra de las hipótesis probadas en el peculiar estudio es que en los países occidentales, las mujeres quedan a salvo de la mayoría de los insultos, sobre todo en los Estados mediterráneos.


Aunque Croacia y en Alemania son la excepción a la regla y las damas reciben más insultos que los caballeros. Sin embargo, las mujeres no se quedan atrás y también saben cómo exhibir la vulgaridad del léxico, pero hacen especial hincapié en la (falta de) inteligencia humana. El 52% de las mujeres encuestadas prefieren "idiota" o "estúpido" sobre cualquier otro agravio. En cambio, sólo el 30% de los hombres parece inclinarse por esas cualidades. La enorme mayoría parece obsesionada con el aspecto físico.

(c) La Repubblica y Clarín

1 comentario:

Jota Muga dijo...

El insulto a otros es una excelente manera de identificar tendencias y conflictos para ver oportunidades de innovación.

En México me tocó escuchar reiteradamente la descalificación de "huevonas" (a diferencia del insulto chileno, se refiere a la condición de floja) que en el contexto de mujeres del segmento popular se refiere a quienes prefieren hacer comida rápida a preparada, con la consiguiente connotación negativa.

"Ser huevona" es una invalidación que se revela desde la tradición, pero desde la modernidad es la otra cara de la practicidad para poder integrarse a la vida laboral, comida rápida que permite salir a trabajar.

Así que ojo con los insultos... revelan oportunidades para nuevos negocios.