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Feb 22, 2010

Online Eyetracking - Caso Supermercado

Esta herramienta combina el Eye Tracking (test de retina) con el Shelf Test (lineal de supermercado virtual) para evaluar conjuntamente la parte objetiva de selección de productos con los lugares donde se fija el usuario.




Nota: la línea y círculos rojos son los movimientos de la retina. El eye tracking permite medir el lugar, tiempo y recorrido del ojo humano en una pantalla.



Diseño del lineal virtual by Netquest www.solucionesnetquest.com
Tecnología de eye tracking: Alt64 www.alt64.com

Jun 5, 2009

Usuario & consumidor ¿es lo mismo?

por Redacción Infobrand

LUNES 17 DE MARZO DE 2008

El analista colombiano, Camilo Herrera Mora, presenta un adelanto de su libro Nuevas Dimensiones y Mediciones de Marcas. Como presidente de Raddar, una empresa orientada al estudio y observación del mercado, plantea una disyuntiva crucial. La disquisición no es menor ya que supone un abordaje diferencial para cualquier estrategia de marketing

Algunas discusiones parecen inútiles, pero en el fondo pueden ser muy valederas; y sin duda este es uno de esos casos. Comúnmente cuando hablamos de consumidores nos referimos a toda persona que tiene relación con un producto o servicio, y en algunos casos reconocemos que en el caso de los servicios somos usuarios.

Consumir es agotar, acabar, eliminar, finiquitar un objeto. Usar es aprovechar, emplear, utilizar, disfrutar un servicio. Esta es la gran diferencia entre consumidor y usuario, y por ende la génesis de las dificultades de las estrategias de mercadeo.

Entre necesidades y disponibilidades

Las personas son sujetos bajo el escenario del mercado; si bien teóricamente hablando las sociedades modernas han luchado por el reconocimiento del individuo y su libertad, en el ámbito de un mercado están sujetas a por lo menos tres condiciones de compra. Si la necesidad de comprar un bien o servicio establecida por la persona es muy alta, indudablemente esta pierde su libertad, y se convierte en un “necesitado”; ahora bien este “necesitado”, requiere que lo que necesita esté disponible en el mercado, de lo contrario no podrá suplir su necesidad y se verá abocado a sustituir la satisfacción de su necesidad por la segunda o tercera mejor opción de satisfacción. Ahora bien, si logra encontrar lo que necesita, debe tener la capacidad de compra para poder obtenerlo y saciar su necesidad.

Tres dimensiones

Esta cadena lógica no sólo nos demuestra que la libertad de la persona está limitada en el mercado, sino que en la primera instancia el sujeto es un comprador que racionaliza sobre tres dimensiones para hacer una compra: necesidad, oportunidad y capacidad de compra. El comprador lo que busca es satisfacer su necesidad con la mejor opción a su alcance y a su gusto. Solamente después de haber comprado el producto o servicio requerido, el comprador se convierte en consumidor o usuario.

Doble rol

Toda esta lenta y aburrida reflexión filosófica llega al punto fundamental, ¿somos consumidores o usuarios?; inicialmente nos veríamos tentados a afirmar que somos consumidores de producto perecederos como las manzanas y usuarios de servicios como la telefonía. Y seguramente después de pensar un poco más intuiremos que en productos como la ropa somos usuarios-consumidores, ya que usamos la ropa hasta que la desechamos. En este mismo sentido, comprenderemos que el ser consumidores “a medias” de un producto, es un problema ambiental; por ejemplo, cuando compramos ropa y dejamos de usar bien podemos venderla, regalarla o botarla a la basura aumentando el problema de basuras en el mundo.

Cuando somos consumidores estamos relacionados con el producto el tiempo que duremos consumiéndolo, y nuestra experiencia con él nos motivará a recomprar o no este bien; por el contrario en el caso de un servicio, nuestra relación es más frecuente y nuestra recompra esta limitada al contrato que tenga este servicio o a nuestra experiencia con el. Sin duda existen casos particulares que fácilmente se salen de este esquema como el servicio de peluquería, más en los servicios de uso frecuente es así.

Sobre gustos la marca pesa

Así, nuestra experiencia con el producto y el servicio es la que garantiza que continuémoslo usando. A manera de ejemplo, la sed es una necesidad general y que es fácil de conseguir y sin duda relativamente comprable; entonces ¿por qué compramos una marca de gaseosa y no otra?, seguramente ambas valen lo mismo y tienen la satisfacción asegurada. Sin lugar a dudas el gusto individual tiene mucho que ver en esto pero no es la variable fundamental de decisión.
Igualmente, ante un mercado de servicios no monopolizado, la recompra del servicio se da ante la necesidad del mismo, la oportunidad de hacerlo y la oferta de precio, más los valores agregados por cada uno de los proveedores nos ayudan a tomar la decisión de compra, siempre y cuando nuestra experiencia de uso haya sido positiva.

Entre la necesidad y la marca

Lo que nos lleva a que si el producto o el servicio no cumplen con su promesa de satisfacción y aportan una buena experiencia al “necesitado”, este no lo volverá a comprar. Ante esto es claro que todos somos necesitados, compradores, consumidores y usuarios de muchas cosas, pero el consumo de un producto no nos da una experiencia por el simple hecho de satisfacer nuestra necesidad. Lo que realmente somos al final de toda la cadena racional del mercado, es que somos usuarios de marcas.

La marca no la podemos consumir ni eliminar ni anular, y es uno de los factores fundamentales en el momento de la decisión de compra, ya que en el momento de haber encontrado el satisfactor y tener la capacidad de comprarlo, la decisión final la toma las buenas emociones que la marca nos puede aportar. Estas emociones pueden ser sociales, si es la primera vez que usamos la marca y ha sido recomendada por alguien, por un grupo o la misma publicidad; y son individuales cuando las volvemos a comprar por el beneficio recibido.

Como el linaje

Las marcas terminan siendo el apellido de las cosas y por esto las reconocemos y las respetamos; comprendemos su tradición, su origen y su valía, y nos queda fácil identificarnos con ellas y desear ser como ellas, o ser parte del ámbito que ellas plantean.
Así es que la manzana comprada a buen precio en un supermercado, sin lugar a dudas nos quita el deseo de comer, pero no logramos distinguir si el uso de la manzana nos aporta identidad o satisfacción poscompra. Por el contrario si compramos una Coca Cola sabemos que somos parte de una comunidad joven que busca la alegría de la vida, la cual bien puede ser estimulada por la cafeína contenida en el producto asegurando el cumplimiento de la promesa, ya que esta nunca fue que quitaría la sed, más si que refrescaría.

El sueño cumplido

Esta forma de ver los productos y la aproximación del comprador al mercado es lo que ha dinamizado las condiciones de oferta y demanda. Hoy el necesitado busca las tres condiciones de compra, la satisfacción de la promesa y la identidad aportada, o el “sueño de la marca”, si esto se cumple tendremos usuarios fieles y no leales, como ocurre en el caso de ciertos servicios, donde nuestra lealtad radica en que no podemos desvincularnos del contrato, estando en presencia de una total pérdida de libertad.

El libre mercado y la competencia son escenarios para que la libertad de las personas les permita acceder a la mejor opción para la satisfacción de sus necesidades, si este se limita o sesga, el usuario no estará libre ni satisfecho, y por ende sin lugar a dudas la marca saldrá maltratada, como ocurre con los monopolios estatales.

Misión a cumplir

Una de las claves de la buena experiencia de marca es el nivel de precio, no el precio en si mismo. El usuario sabe que la marca tiene una utilidad por su venta, y la marca sabe que el usuario tiene un beneficio de satisfacción; entonces la marca le debe demostrar que el beneficio de usuario es por menos igual al diferencial de precio y costo; el caso de un chocolate es perfectamente claro. Si producir un chocolate y distribuirlo vale 8 pesos y el precio de venta es de 10, la marca debe lograr que el usuario sienta que la satisfacción ha sido de por lo menos 2 pesos. Sin duda se preguntará como equiparar estas afirmaciones, pero la respuesta es simple: si como usuario he logrado una experiencia poscompra estoy percibiendo utilidad. Si yo consumo la chocolatina quedo satisfecho, más si la regalo a una mujer, sin duda los beneficios percibidos serán superiores. En ambos casos la experiencia de uso cumple la promesa de la marca.

La marca es hoy en muchos casos la necesidad misma, y si logramos que el mercado de compradores se convierta en usuarios de nuestra marca, habremos sido parte fundamental del logro de la satisfacción de las personas y de alcanzar su felicidad, cualquiera que esta sea.


Por Camilo Herrera Mora


Autor del libro “Nuevas Dimensiones y Mediciones de Marcas” y presidente de Raddar

camiloherrera@raddar.net, Bogotá DC, Colombia

http://www.raddar.net/

Jun 1, 2008

Construir Experiencias de Consumo-Uso

Ana Bravo es la responsable del Grupo de Experiencia de Usuario de Telefónica Móviles, un equipo multidisciplinar tanto en su composición como en sus objetivos, que desde hace cinco trata de proporcionar una experiencia de usuario satisfactoria a los clientes de Movistar en todos sus canales (menú del terminal, wap, web, SMS..).

De la mano de Ana aprenderemos sobre una disciplina que, en paralelo a la expansión de la web y la telefonía móvil, ha creado espacios propios en las principales organizaciones del país, lo relacionaremos con la investigación, el desarrollo de producto y el posicionamiento de marca, veremos su rol en Movistar y vincularemos su conocimiento sobre el usuario con el concepto de crossumer.

P. Ana, arrancamos con una pregunta fácil. ¿Qué es la experiencia de usuario?

Ana Bravo. Empezamos bien, jeje (risas), precisamente si algo lo caracteriza es su escasa definición. En su sentido más amplío, es lo que cualquier persona experimenta al interactuar con un objeto en un contexto. En nuestro ámbito de actuación, nos ajustaríamos a la relación con cualquier dispositivo, que no tienen por qué ser exclusivamente teléfonos móviles. Nuestro rol, clave en una empresa donde el desarrollo de producto se encuentra en manos de ingenieros, es ponermos en el lado del cliente, en el lado humano, cuando interacciona con todos los productos y servicios que le ofrecemos.

Desde la perspectiva más amplia, y yendo a otro ámbito, en el caso de un banco por ejemplo, la experiencia de usuario es la que tiene cuando va a interactuar con un cajero automático, cuando va a hablar con el cajero en la ventanilla, en la sucursal, cuando accede a través de la web para operar, …, e incluso más allá, la experiencia que tiene con los impactos publicitarios que recibe a través de cualquier medio.

Desde esta perspectiva de máximos, la experiencia de usuario la proporcionan todos y cada uno de las áreas de una organización: desde cuando recibes la factura en tu casa con el detalle de consumo que has hecho de tu teléfono, cuando entras en una tienda para adquirir uno de sus productos o de sus servicios, cuando contactas con el Centro de Relación con el Cliente…., y por supuesto, es la experiencia que tienes en el uso de la propia tecnología de un servicio, en múltiples niveles, desde la calidad de red sobre la que operas hasta el interés para cada usuario en el servicio.

En resumen, es muy complejo dar una definición, es más fácil enumerar el alcance de lo que puede contemplarse bajo la experiencia de usuario. Ahora, concretando, ¿Al final qué es lo que todo el mundo ve de la experiencia de usuario en una empresa como esta? El diseño de interacción y la facilidad de uso, que al final se traduce en diseño de interfaz de usuario, que es donde esencialmente un cliente interactúa con la operadora, a través de todos sus medios de acceso, teléfonos, páginas Web, llamadas …

P. Algunos departamentos de experiencia de usuario, en su definición de funciones, optan por el enfoque más amplío, de máximos, que engloba todos los puntos de contacto con el cliente…

En la práctica no es viable, pero tampoco deseable. Definir la experiencia de usuario de una organización de envergadura puede hacerse en términos generales, pero no puedes pretender como unidad participar en todos los procesos por el volumen de carga de trabajo que implicaría. Ahora bien, el problema central no es de dimensionamiento, o de estar inmersos en el proceso de desarrollo de producto (que afortunadamente lo estamos), lo fundamental es que la experiencia de usuario es demasiado importante para no dejarla en manos de un único equipo. Siempre pongo el ejemplo de la Responsabilidad Social Corporativa: es algo que debe impregnar a toda la organización. En el caso de la experiencia de usuario ocurre lo mismo: si la organización está comprometida con la orientación al cliente, garantizar una adecuada experiencia de usuario en todos los servicios que ofrece es una tarea colectiva que debe contemplar toda la organización, aunque un Grupo marque los criterios fundamentales.


P. Quizás pueda existir alguna confusión semántica: desde hace varios años en comunicación se habla permanentemente de “construir experiencias”, y quizás de allí provenga ese debate sobre el alcance de la experiencia de usuario.

Si vamos al ejemplo de Starbucks, que se ponía como ejemplo de espacio que proporcionaba experiencias de consumo, te diré que aunque efectivamente ambicionamos proporcionar una ”experiencia Telefónica”, no tiene esa intención de visibilidad que es la que caracteriza a quien quiere que sus establecimientos sean una “experiencia”. Quizás en las tiendas, pero en general, la experiencia de usuario, como la entendemos, sería como preparar una comida y dices: “jo qué buena está!”, pero si realmente está buena nadie pensará en si tiene un punto de sal exquisito y la mezcla que ha hecho de este sabor con este otro le da un toque que equilibra…no, tu dices esta comida está bien hecha, probablemente el cocinero le habrá dedicado horas y horas a hacerla perfectamente y al final el objetivo, el resultado es que ha salido muy bien, y tu querrás repetir esa comida u otra, de ese mismo cocinero.

Para continuar leyendo, visita el post original en: http://crossumer.com/
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Universal Mccann International Social Media Research Wave 3

From: mickstravellin, 1 month ago



This is the Social Media Research done by Universal Mccann including 17,000 people in 29 countries

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iQ 2.0 - Wikonsumer & Netizen Culture

Exploring innovations in consumer & social media research

iQ 2.0 es un espacio para difundir y compartir soluciones relacionadas a la cultura 'Wikonsumer & Netizen', facilitando la creación de Capital Social 2.0 a investigadores y empresas relacionadas con la innovación desde el conocimiento del consumidor.

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